Descuartizando a Cortazar (¿descortizando?)
Omnibus (reloaded)
Subió al colectivo 19 en la esquina de San Martín y Arizu. Marcó tarjeta con abono universitario: $0,55. Colocó el inmenso boleto dentro del bolsillo de adelante del bolso, todo mientras miraba de reojo la cantidad disponible de asientos vacíos.
Observó que estaban todos ocupados. Se paró del lado de los asientos dobles, al final, cerca de la puerta trasera (por si se llena, puedo bajar más rápido.
Varios ojos se posaron en ella.
"¡Qué orgullosos y estúpidos se ven todos,pensó Gabriela, cada uno contento por estar sentado"
El colectivo siguió su rumbo por San Martín. Las miradas no la dejaban en paz. Incomoda pensaba "ojalá se baje alguien y desocupe un asiento, así no soy la única que.." la distrajo de sus pensamientos un pasajero que subió. "A la plaza de Godoy Cruz", dijo. Las miradas se posaron en el nuevo pasajero. "qué bueno!", penso Gabriela, ahora van a mirar el nuevo y me van a dejar en paz"
Todo lo contrario, las miradas ahora se distribuian entre los dos únicos pasajeros parados. El nuevo pasajero se colocó cerca de Gabriela. Ambos se miraron aterrados con cara de "¿Qué les pasa a todos estos?"
Gabriela pensó en bajarse y tomarse otro colectivo en el que pudiera sentarse, para sacarse esa mirada inquietante de encima, pero desistió. Incluso se arrepintió de tomarse el colectivo por tan pocas cuadras. Ya estaba arriba y estaba cerca de su destino.
Cuando el colectivo frenó en el semáforo de Rivadavia, no dobló. Gabriela y el nuevo pasajero se miraron, el colectivo siguió dos cuadras más y casi instintivamente, ella y el nuevo pasajero corrieron a tocar el timbre. El Chofer hizo caso omiso. Las miradas se clavaron, burlonamente en los dos pasajeros.
En la siguiente parada, el chofer se detuvo pero solo abrió la puerta delantera. Gabriela y el nuevo pasajero corrieron hacia la puerta delantera, para bajarse. El chofer los miró con ira. Lograron descender.
Una vez abajo, cada cual se alejó sin mirar atrás, con la vista fija al frente.
Cuando Gabriela llegó a la plaza, casi se lleva por delante a una anciana, pero esto no le importó, pues su objetivo era sentarse en el banco de madera situado al lado del kiosco.
Una vez sentada, suspiró.
(la historia del cementerio y las flores, se las debo. La idea era mostrar cuánto odio ser la única que va parada en el micro)